Estos días se está celebrando en Zaragoza un congreso sobre medio ambiente (Conama local) en el que más que discutir sobre tendencias, teorías u otras cuestiones, las primeras sesiones se han limitado a la exposición de diferentes experiencias en algunas ciudades.

A la vista de las mismas, en Zaragoza, mediante el Plan de Infraestructura Verde y el denominado Bosque de los Zaragozanos (compuesto por un gran número de plantaciones en diferentes puntos de los alrededores de la ciudad, además e los desamotinados espacios de oportunidad en la misma ciudad), la próxima intervención en las riberas del Huerva, entre otras muchas intervenciones, podemos decir que estamos en línea y casi en vanguardia.

Se trata, en síntesis, de reconocer la importancia que el medio ambiente, que la naturaleza, tiene en el espacio urbano y en la vida de los ciudadanos, porque su presencia y disfrute está muy relacionada con la salud.

Renaturalizar las ciudades es la asignatura pendiente. Introduciéndola en ellas de manera que ninguna vivienda se encuentre a más de 250 metros de un espacio verde, sombreado y tranquilo.

Pero hay que ir más allá y empezar a contemplar los pavimentos filtrantes, la presencia de la tierra y la erradicación o limitación de los pavimentos que sellan el suelo y contribuyen a la creación de islas de calor.

En ciudades como Sevilla ya están trabajando en ideas que copian soluciones milenarias utilizadas en ciudades de Siria, Irán y otros países con clima extremo.

Vamos por el buen camino.

Constancio Navarro Lomba Presidente Unión Vecinal Cesaraugusta