En primer lugar, respeto, reconocimiento y consideración por las actividades realizadas durante estos años en el CSC Luis Buñuel, máxime teniendo en cuenta que el éxito de estas actividades ha demostrado la necesidad de su existencia para los vecinos del barrio, siendo muchas coincidentes con las realizadas en los centros cívicos de la ciudad.

Pero vivimos en un estado de derecho, en el que los ciudadanos nos hemos dotado de un cuerpo jurídico, de un conjunto de normas para garantizar una convivencia pacífica entre nosotros, teniendo derecho, al igual que la administración, a la tutela judicial efectiva; es decir, a acudir a la justicia para dirimir las diferencias que pudieran existir.

Y por eso, porque vivimos en un estado de derecho, si son firmes las sentencias (y el Ayuntamiento dispone de letrados para interpretarlas). El desalojo debería ser pacífico y voluntario.

Con la ejecución de un centro cívico, con actividades estables y puntuales, en un espacio mucho mejor preparado, al ser rehabilitado y acondicionado el edificio por el Ayuntamiento, se podrán desarrollar muchas de las actividades actuales.

Es cierto que hay diferentes modelos de gestión; se pueden firmar convenios como se hizo en su momento, puede ser pública totalmente, como en la mayoría de los centros cívicos, o se pueden elegir otras fórmulas, pero eso lo decide el gobierno municipal.

Nosotros respetamos todas las decisiones políticas, las de antes y las de ahora.

Pero también es cierto que las labores o las actividades que hasta ahora se han realizado, se van a paralizar durante el tiempo que se tarde en ejecutar las obras.

Por eso apelamos al diálogo para intentar que la transición sea lo menos traumática posible.

Constancio Navarro Lomba Presidente Unión Vecinal Cesaraugusta