En el año 1990 se inauguró en una pared en el Parque de los Incrédulos, de una placa recordatorio del lugar donde tuvo que capitular la población de Zaragoza, ante la invasión de los franceses, donde murieron alrededor cuarenta mil Zaragozanos.

La Asociación de Vecinos Tomás Pelayo de Casablanca denuncio en septiembre de 2017 el estad de la misma, llena de grafitis que afean y deslucen la escasa ornamentación del lugar.  Hoy nos recuerdan que continua exactamente en el mismo estado, no se ha relizado ni una sola intervención por el servicio de limpieza del Ayuntamiento.