El entorno de La Huerva, y en particular las calles que tradicionalmente han conformado lo que los vecinos conocemos como el Rollo, está atravesando una etapa de transformación. Como sucede en cualquier barrio vivo, los cambios generan oportunidades, pero también plantean nuevos problemas a los que las administraciones deben prestar atención.

Desde la Asociación de Vecinos La Huerva queremos trasladar nuestra preocupación por algunas situaciones que, si no se abordan a tiempo, pueden terminar deteriorando la convivencia y la calidad de vida que todos queremos preservar.

Una de las cuestiones que más preocupa actualmente es la concentración de jóvenes durante las noches de jueves, viernes y sábado en la calle Lozano Monzón y sus alrededores, especialmente en el entorno del bar Desastre y del establecimiento de comida rápida El Torero. La posibilidad de consumir determinadas bebidas en el exterior está favoreciendo la concentración de personas en la vía pública hasta altas horas de la madrugada, con las consiguientes molestias para los vecinos, especialmente para quienes viven en las plantas más bajas y necesitan mantener abiertas las ventanas durante las noches de verano.

A ello se añade la preocupación por el cumplimiento de los horarios de apertura y por el uso que algunos establecimientos puedan estar haciendo de sus respectivas licencias. Los vecinos han intentado trasladar estas situaciones de manera individual, pero consideramos que es necesaria una actuación coordinada de las administraciones competentes. No queremos esperar a que el problema alcance las dimensiones que ya conocimos en épocas anteriores.

La convivencia también se ve afectada por un problema menos ruidoso, pero igualmente visible: el progresivo deterioro de algunos espacios comunes debido al grafiti. En nuestras calles se produce un goteo constante de pintadas que afean fachadas, mobiliario y espacios públicos y que, con el tiempo, transmite una sensación de abandono. Los vecinos recordamos que anteriormente existían sistemas de limpieza específicos para las zonas especialmente castigadas.

Recuperar algún mecanismo de actuación rápida permitiría evitar que una pintada puntual termine convirtiéndose en un paisaje permanente.

También nos preocupa el estado y la evolución del entorno del río Huerva. Los recientes trabajos de desbroce han dejado ejemplares de ailanto, una especie invasora con una gran capacidad de reproducción, por lo que consideramos necesario que las actuaciones sobre la vegetación tengan continuidad. El objetivo no debería limitarse a retirar vegetación, sino a avanzar hacia un Huerva más naturalizado, con especies adecuadas que permitan recuperar biodiversidad y, algo especialmente importante en nuestras calles, proporcionar sombra.

En este sentido, seguimos esperando que la pacificación de la calle Genoveva Torres permita convertir este espacio en un auténtico mirador hacia el Huerva. La recuperación de la relación entre el barrio y el río debería ser una de las grandes oportunidades urbanísticas de la zona. La frustrada pasarela sobre el Huerva que debía conectar el entorno de Moncasi con José Rivas ha demostrado, además, que no siempre resulta sencillo convertir estas ideas en realidad, pero no debería significar renunciar a mejorar la conexión de los vecinos con el río.

No todo son problemas. La asociación valora positivamente la solución provisional adoptada en nuestra plazoleta, que mediante la instalación de una rotonda temporal ha conseguido favorecer una circulación más fluida y, al mismo tiempo, otorgar mayor protagonismo al peatón. Este tipo de intervenciones demuestran que pequeñas actuaciones pueden tener efectos apreciables sobre la vida cotidiana del barrio.

Todo ello sucede, además, en un momento de transformación de nuestro tejido comercial. En los últimos años estamos observando cómo determinados negocios vinculados a la educación, la cultura y, especialmente, los servicios sanitarios están tomando el relevo de algunos establecimientos hosteleros que habían protagonizado buena parte de los problemas de convivencia de años anteriores.

Es una transformación que consideramos significativa. El barrio está atrayendo a nuevas familias que encuentran en esta zona una ubicación privilegiada, próxima al centro, al río y a numerosos servicios. Esa llegada de nuevos vecinos es una oportunidad para consolidar un modelo de barrio residencial, familiar y con actividad comercial diversa.

Precisamente por eso creemos que es el momento de actuar. No se trata únicamente de denunciar aquello que funciona mal, sino de acompañar la transformación del barrio para que esta se produzca de manera equilibrada. Queremos calles limpias, espacios verdes cuidados, un Huerva accesible y naturalizado, tráfico compatible con la vida peatonal y una actividad comercial capaz de convivir con quienes residen en la zona.

Entorno de las calles del Rollo. Fuente: www.zaragoza-ciudad.com

Entorno de las calles del Rollo. Fuente: www.zaragoza-ciudad.com

 

Desde la Asociación de Vecinos La Huerva seguiremos trasladando estas preocupaciones a las administraciones responsables y reclamando soluciones. Y, si las molestias nocturnas persisten, continuaremos recopilando documentación y material audiovisual que permita acreditar las situaciones denunciadas.

El Rollo y La Huerva están cambiando. Los vecinos queremos que ese cambio sirva para recuperar el espacio público, mejorar la convivencia y hacer del entorno del Huerva un lugar todavía mejor para vivir.